martes, 25 de marzo de 2014

Funeral

Nunca fue mejor momento para decirte adiós para siempre.

He tirado nuestras fotos
y quemé todas tus cartas.
Me he quitado todo el odio
y me he arrancado las balas.

Ya no eres más que un nombre,
ya ni siquiera una cara.
Todo lo que nunca tendremos
lo tiré por la ventana.


domingo, 23 de marzo de 2014

Mi libro, mi alma

Voy a prestarte un libro,
que es mi alma.
Las tapas están algo viejas
por el trasiego de las noches,
pero aún huele a papel nuevo.
Aquí dentro hay de todo,
así que no te asustes, no huyas...
Los fantasmas de tinta y grafito
descansan las fiestas de guardar
para dejar paso a poemas cursis,
a cartas nunca enviadas,
a dichos y hechos contrahechos
y a la vil mentira piadosa
de creerme inquebrantable,
pues este alma de papel
tiene demasiadas costuras
y exceso de pegamento.

Así que, cuidado,
pues voy a prestarte mi libro,
que tiene un alma.

lunes, 3 de marzo de 2014

El día que tu te vayas

El día que tú te vayas
no habrá rosas, sino espinas;
vagaré por las esquinas
con el corazón en llamas.

Y, cuando esté hecho cenizas,
lo enterraré en una caja
con tus ojos y tu risa,
con tu rincón en mi almohada...

El luto, trescientos días;
el funeral, en mi cama,
donde me enterrarás viva
desde el día en que te vayas.



jueves, 13 de febrero de 2014

"No estoy sola"...


Ella miraba por la ventana. Hacía frío a ambos lados del cristal, y se abrazaba las piernas como si se le fuesen a desprender. Sentía que tiraban de un hilo que le salía del pecho y la intentaba arrastrar.
Fuera llovía con fuerza, el roble del otro lado de la calle se estremecía por el incesante golpeteo de las gotas y el viento sobre sus ramas.
Podría perdonar, pero nunca olvidar. Porque a esas personas a las que les han dado tantos palos, les borraron las ganas de hacerlo a golpes. Y, aunque sonría, nunca se le borraría esa mirada de animal herido cuando estuvieses cerca.
Y mientras yo la miraba desde el marco de la puerta, ella seguía mirando el roble temblar. Le dije "Si me necesitas, estoy aquí".
Y ella murmuraba:
"No estoy sola, no estoy sola, no estoy sola..."

martes, 28 de enero de 2014

La vida espera

Este lo escribí un día frío de diciembre mientras Pistacho y yo teníamos una especie de bajón simultáneo. Así que va por ella. Un beso.

La vida espera
dando golpecitos
en el cristal de tu ventana
   porque sabe
que no siempre tendrás miedo
   porque sabe
que te curarás las heridas
   porque tiene
la mano tendida a tu sonrisa
   y porque espera
que algún día vuelvas a abrazarla