viernes, 17 de enero de 2014

Invierno

"Bésame, bésame mucho, que tengo miedo a perderte, perderte después"

Voy a tejerme una bufanda con tus besos
para aguantar lo más frío de este invierno,
pero es que el frío me ha calado hasta los huesos
y sin ti estoy tiritando en este infierno.

Voy a coserme una colcha, hecha de abrazos,
porque hace tiempo que ya no me los das,
porque yo sigo siendo tu estación de paso
por si acaso algún día no vuelves más.

"Au Bistrot" de Brassaï

martes, 7 de enero de 2014

Adiós, Roxy

Hace dos días fui a despedirme con unos amigos de una de las salas de cine más emblemáticas de mi ciudad: El Cine Roxy. Una sala que hace poco cumplía 75 años en el panorama cinematográfico de Valladolid y que mañana se despide para ser convertida en un casino. Triste, ¿verdad?

Tengo muy buenos recuerdos en esas dos salas: las carreras por conseguir un abono para la SEMINCI, cuando nos llevaban con el instituto a ver películas de nombre impronunciable, pero que luego te calaban por dentro; las fugas cada vez que había unos eurillos en la hucha a ver cualquier película porque sólo estar allí ya era pura magia.
 Era mi cine preferido, y en él descubrí mundos increíbles: fui a Hogwarts un par de veces, perdí una apuesta y tuve que ver "Hannah Montana", llevé a mi hermano pequeño varias veces y me reencontré con mi infancia, viaje a Pandora con "Avatar" y me quise quedar allí... Y así con al menos cien películas, todas con sus anécdotas y sus historias.

Anteayer nos despedimos con "La vida secreta de Walter Mitty", una película fantástica que me caló bastante. Pero esa tarde lo que me emocionó no fue la película, fue el hecho de que no me volvería a sentar jamás en cualquiera de esas butacas. Y salí de allí mordiéndome el labio, deshaciéndome con la punta de la bufanda de un par de lágrimas discretas. Porque siempre es triste que algo que lleva toda la vida en el mismo sitio desaparezca.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Carta para los Reyes

Queridos Reyes Magos:

Este año me he planteado que quizás no necesite que me traigáis nada. Bastante lleno tengo el armario de ropa, las estanterías las tengo plagadas de libros y mi móvil no está mal. Aunque me he dado cuenta de algo que si necesito y es lo que quiero que me traigáis. QUIERO UN PAÍS JUSTO.

Un país donde los que roban vayan a la cárcel, donde los ricos no paguen menos impuestos que los pobres, donde la gente pueda trabajar, donde las mujeres puedan decidir qué hacer con su vida. Un país que no esté dirigido por gente corrupta y mentirosa, donde estudiar no sea un lujo sino un derecho accesible a todos, donde se pueda pensar libremente, donde no te estafen casi hasta por respirar.
Quiero-y necesito- vivir en un país donde, una vez acabe mis estudios, pueda trabajar de lo que he estudiado. Quiero que mi hermano pequeño no cambie de ley educativa cada cuatro años. Y quiero, Majestades, un país donde la justicia sea auténtica.

Ya sé que lo que os pido es algo difícil y, siendo sincera, tampoco tengo mucha esperanza de que lo cumpláis porque me imagino que con estos tiempos hasta la magia saldrá cara. Si lo veis muy negro, siempre podéis dejarme un billete de ida-y sin vuelta- para salir de aquí. No sería la primera ni la última.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Las piezas del puzle

La vida es como un puzle.
Cuando nacemos, lo hacemos con una caja llena de piezas. No sabes qué forma dibujarán todas ellas juntas, ni si encajan entre sí. Sólo son eso. Piezas.
Cuando lo empiezas a montar, no tiene sentido. No todas encajas, algunas incluso parece que sobran y quedan muchos huecos en el dibujo.
A medida que vamos creciendo, vamos consiguiendo algunas más y perdiendo otras tantas. Conocemos gente que nos regala piezas, otros que nos las pierden, alguien que nos las roba, y otros que nos las piden. Vamos a sitios donde encontramos un puñado de ellas que dibujan recuerdos a medida que lo vamos montando, para ir completando poco a poco ese puzle, nuestro puzle.
Y, aunque parezca que nos vamos quedando sin piezas, nuestros amigos siempre estarán ahí para prestarnos las que les dimos. Y aparecerá un día alguien que tenga la otra mitad de nuestro puzle, que nos ayudará a completarlo, que dará sentido a ese dibujo que construimos día a día.
Y el día en que nuestra vida se acabe, colocaremos la última pieza.



martes, 3 de diciembre de 2013

"Ven"

Dime "ven"
porque así podré dejarlo todo,
aparcar mis miedos en la esquina
y llenar mi maleta de esperanza.
Dime "ven"
mientras las rosas estén frescas,
para coger el tiempo y detenerlo
en este viaje que ahora empieza.